Valiéndose de su ingenio, sus uñas largas y sus dientes, Sarita, una niña de 17 años que desde muy pequeña ha luchado contra una extraña enfermedad que la ha imposibilitado para mover su cuerpo, fabrica anillos, pulseras y bufandas y los exhibe en el pabellón 3 Bogotá De-Muestra de la XI feria de las Colonias que se lleva a cabo hasta el 21 de agosto en Corferias.
“Sarita aprendió a caminar a los 9 meses. Al cumplir año y medio notamos que la niña dejó de pararse en sus piernas y en lugar se arrastraba por el piso. Fuimos al médico y lamentablemente nos dijo que la niña sufría de polineuropatía tipo Wernicke Hoffman”, explicó Claudia Valenzuela, madre de sarita. Este mal que aqueja a Sarita hizo que perdiera un pulmón, su sistema muscular y la posibilidad de mover sus extremidades. Sin embargo, con el empuje y ganas de salir adelante, está niña con la ayuda de su madre, se ingenió la manera de ser productiva para la ciudad, y con sus uñas largas con ayuda de sus dientes teje y hace manillas.
La habilidad de fabricar estos artículos la aprendió luego de ver varios programas de televisión en su casa, donde vive con sus abuelos y su mamá. Gracias al apoyo del Instituto para la Economía Social –IPES-, Sarita ha participado en las últimas 4 ferias de Las Colonias, evento comercial que le permitió convertirse en una de las artesanas con discapacidad más reconocidas de la ciudad y de la feria misma. “Estoy muy contenta de que la gente vea en el pabellón 3 las cosas que hago con mucho esfuerzo y dedicación. Esta es una manera de ayudar a mi mamá con los gastos de la casa y las drogas que tengo que tomar diariamente”, dice Sarita.
Al igual que esta niña, cerca de 800 personas en condición de discapacidad, situación de desplazamiento, indígenas, afrodescendientes, LGBTI y microempresarios/as de estratos 1, 2 y 3 comercializan sus productos en este pabellón. El Instituto para la Economía Social, con el servicio Bogotá De-Muestra ‘productiva y cultural’ y su participación en ferias, continuará apoyando a la población en condición de discapacidad que deseen hacer su proceso de rehabilitación y reincorporación al mundo productivo.
“Sarita aprendió a caminar a los 9 meses. Al cumplir año y medio notamos que la niña dejó de pararse en sus piernas y en lugar se arrastraba por el piso. Fuimos al médico y lamentablemente nos dijo que la niña sufría de polineuropatía tipo Wernicke Hoffman”, explicó Claudia Valenzuela, madre de sarita. Este mal que aqueja a Sarita hizo que perdiera un pulmón, su sistema muscular y la posibilidad de mover sus extremidades. Sin embargo, con el empuje y ganas de salir adelante, está niña con la ayuda de su madre, se ingenió la manera de ser productiva para la ciudad, y con sus uñas largas con ayuda de sus dientes teje y hace manillas.
La habilidad de fabricar estos artículos la aprendió luego de ver varios programas de televisión en su casa, donde vive con sus abuelos y su mamá. Gracias al apoyo del Instituto para la Economía Social –IPES-, Sarita ha participado en las últimas 4 ferias de Las Colonias, evento comercial que le permitió convertirse en una de las artesanas con discapacidad más reconocidas de la ciudad y de la feria misma. “Estoy muy contenta de que la gente vea en el pabellón 3 las cosas que hago con mucho esfuerzo y dedicación. Esta es una manera de ayudar a mi mamá con los gastos de la casa y las drogas que tengo que tomar diariamente”, dice Sarita.
Al igual que esta niña, cerca de 800 personas en condición de discapacidad, situación de desplazamiento, indígenas, afrodescendientes, LGBTI y microempresarios/as de estratos 1, 2 y 3 comercializan sus productos en este pabellón. El Instituto para la Economía Social, con el servicio Bogotá De-Muestra ‘productiva y cultural’ y su participación en ferias, continuará apoyando a la población en condición de discapacidad que deseen hacer su proceso de rehabilitación y reincorporación al mundo productivo.
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